La Casa del Labrador es un palacio neoclásico que se encuentra dentro del Jardín del Príncipe, en Aranjuez, Comunidad de Madrid. La casa se levantó sobre una modesta casa de labranza cuya estructura se aprovechó parcialmente.
Carlos
IV descubrió esta pequeña granja mientras cazaba hacia 1792 y decidió levantar
allí un palacio de recreo. Algunas
fuentes señalan que el nuevo edificio tomó el nombre de la construcción
anterior. La idea original era
una típica casa de labor como complemento
al paisaje del jardín.
Formaba
parte del conjunto de palacios y jardines del Real Sitio de Aranjuez,
integrándose con el entorno del Jardín del Príncipe. La arquitectura exterior
es sobria mientras que en el interior la decoración de las salas y salones es
bastante lujosa y refinada.
Puerta de la Plaza Redonda que da acceso a la casa
Inicialmente
se concibió como una casa de campo sobria, pero el monarca decidió
transformarla en un lujoso palacete de recreo, encargo que recayó en el
arquitecto Juan de Villanueva. Con este, el proyecto inicial fue objeto de
profundos cambios y a partir de 1798, esa primera casa rústica se transformó en
el lujoso palacete que hoy conocemos.
Comenzó
a construirse en la última década del siglo XVIII por orden del rey Carlos IV,
quien quería un lugar para relajarse, en los meses de primavera, fuera de las
estrictas formalidades de la corte. El
edificio fue construido en varias fases, casi consecutivas, en un periodo de
diez años, entre 1794 y 1803.
Jardín del príncipe. Lugar de ubicación de la Casa del Labrador
La
primera fase fue entre 1794 y 1796, de la mano de Juan de Villanueva, en la que
se levantó un edificio rectangular, con planta baja, principal y ático, fábrica
de ladrillo. No había decoración exterior, acorde con el neoclasicismo
temprano.
Entre
1798 y 1804 se amplió y reformó el edificio, añadiendo alas laterales, un patio
de honor y una decoración exterior mucho más elaborada, con hornacinas,
relieves y esculturas.
Las
esculturas romanas que decoran las fachadas de la Casa del Labrador se deben al
momento álgido del estilo Neoclásico. Este estilo, a finales del siglo XVIII, recupera
los modelos de Grecia y Roma porque se consideraban el ideal de belleza,
equilibrio y racionalidad. Para los arquitectos de la época, recurrir a bustos
de emperadores o personajes clásicos era una manera de vincular el edificio con
ese prestigio cultural.
La
Casa del Labrador es uno de los conjuntos neoclásicos más destacados de España.
Los bustos de personajes clásicos instalados en las balaustradas de las terrazas están esculpidos en mármol de Carrara. Son veinte bustos de emperadores romanos que se instalaron en 1805.
En
las hornacinas de la fachada se colocaron figuras de escayola, obra de Joaquín
Arali.
Lo
que se pretendía era elevar el palacete, aunque fuera una casa de campo al
rango de arquitectura culta y casi imperial.
Durante
más de tres años la Casa del Labrador ha estado cerrada por dos motivos
principales: la inestabilidad del terreno, algo que viene ocurriendo desde su
construcción, y la borrasca Filomena de enero de 2021que agravaron el estado
del edificio. Patrimonio Nacional decidió que había llegado el momento de una
rehabilitación integral.
La
restauración incluyó: consolidar los cimientos y la estructura; renovar las
cubiertas, suelos y pinturas; recuperar los textiles, mobiliario y objetos
históricos.
Este
edificio ha sido reconocido como Patrimonio de la Humanidad dentro del Paisaje
Cultural de Aranjuez desde 2001.







































