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miércoles, 11 de diciembre de 2019

RESTÁBAL. Torre de la alquería

A modo de introducción, diré, que todos los datos que voy a mencionar están sacados de trabajos que proceden de diferentes fuentes. La información de la torre de alquería de Restábal es muy escasa, como todo lo acaecido en la comarca del Valle de Lecrín antes de la Reconquista. Su existencia está documentada pero se desconoce la fecha de construcción.
Los historiadores la sitúan en el periodo nazarí, momento en el que parece que Restábal recibió una atención especial en cuanto a defensa, aunque no descartan la idea de que puede ser anterior a esta época. 
Dada la situación geográfica del pueblo, igual que la de todo el Valle de Lecrín, disponía de fortificaciones como medida defensiva durante el dominio musulmán, y la torre de alquería fue una de esas construcciones. Tras la Reconquista, las fortificaciones fueron utilizadas como viviendas, eso puede explicar que la torre de Restábal quedara integrada entre casas. 

María Aurora Molina Fajardo, en un trabajo dedicado a las torres de alquería del Valle de Lecrín escribe: «…la comarca contó con un anillo defensivo de, al menos, diecisiete bastiones organizados jerárquicamente gracias al empleo de diversos tipos constructivos: los castillos o husūn, distribuidos en elevaciones distantes de los caseríos con amplio control visual; las torres de alquería, de menor envergadura y sitas en el interior o inmediaciones de los poblados, y las torres atalaya, más sencillas estructuralmente y encargadas de intercomunicar de manera rápida los distintos exponentes ante un peligro»

Fachada de la torre de alquería que da hacia el patio de una casa privada. La imagen me la cedió Charo, vecina del pueblo. Su vivienda linda con la torre

La torre de alquería de Restábal, se encuentra en el Barrio Bajo del pueblo, en la calle Concepción, nº 11. Quedó apresada entre: el edificio del antiguo ayuntamiento, −edificio rehabilitado destinado a exponer los trabajos que cada año realizan los alumnos de Bellas Artes que participan con una beca−, la casa del marqués de Cotiella− que perteneció a la familia de Francisco Robles Callejón y ahora a sus descendientes− y con la lonja del pescado.







 La fachada del lado izquierdo pertenece al antiguo Ayuntamiento del pueblo
Restábal

El antiguo Ayuntamiento y la casa del marqués de Cotiella se encuentran en una zona elevada del Barrio Bajo, ubicación idónea para ubicar la torre teniendo en cuenta que justo al lado, pero en un nivel más bajo, pasaba el Camino Real de Motril. Desde su altura se controlaba el paso de los transeúntes hacia la costa. Este paso entre la ciudad de Granada y la costa tuvo un gran auge durante la Rebelión de Las Alpujarras (1568-1571).

Madoz la describe así en su Diccionario Geográfico: “…Tiene 110 casas divididas en dos barrios, llano el alto y un poco pendiente el bajo; casa consistorial; una torre cuadrada. Esta pared de torre de Alquería se encuentra próxima al antiguo Ayuntamiento y a la Lonja del Pescado y todavía no ha sido estudiada con detenimiento por ningún grupo de investigación arqueológica, o no han sido publicados los resultados de la investigación llevados a cabo en ella"


Entrada a la antigua casa que perteneció al marqués de Cotiella
Restábal

Es lógico pensar que esta torre, al ser construida en las inmediaciones de la localidad y perder su carácter defensivo se utilizara como vivienda por los nuevos pobladores. Incluso pudo ser el medio para su salvación y conservación hasta nuestros días. Porque hay que saber también que la mayoría de estos edificios defensivos: castillos, torres y atalayas, hasta 1498 (por María Aurora Molina Fajardo) se conservaba un número elevado de estas fortalezas, y que los Reyes Católicos «…ordenaron el abandono y derribo de un número destacado de estructuras…» No está comprobado que esta orden de demolición tuviera efecto, simplemente las dejaron caer en el abandono. Las torres de alquería fueron los edificios que mejor suerte corrieron al ser asignados a los nuevos cristianos en los repartimientos que se hicieron a partir de principios del siglo XVI, según consta en los Libros de Apeo y Repartimiento de las alquerías.

Imagen de la torre de alquería. Sacada de «Readaptación doméstica de ciertas estructuras defensivas tras la expulsión de los moriscos: las torres de alquería del valle de Lecrín (Granada) María Aurora Molina Fajardo. Universidad de Granada



Se entiende como torre de alquería: aquellas torres que, situadas generalmente en lugares llanos o en pie de monte, se encuentran próximas a una o a varias alquerías, sirviendo de refugio, en caso de peligro, a los habitantes de zonas que no disponían de acceso rápido a un castillo o fortaleza de mayor entidad. (Torres de alquería de la provincia de Granada. Mariano Martín García)

Imagen cedida por Charo

La torre de alquería también es mencionada en el memorial de los bienes y posesiones del clérigo Pedro de Aragón, en 1502, siendo este vecino del lugar. Se menciona una casa en el Barrio Bajo que lindaba, entre otras casas, con «la torre del lugar»

De nuevo, en el memorial de bienes de la segunda capellanía fundada por el bachiller y beneficiado Juan de Alconada en 1540, es referida la torre. Juan de Alconada compró un grupo de casas, donde una de las lindes era La Calahorra, que era casa de Alonso de la Torre, que tenía como oficio alguacil. Tal vivienda se refiere a la torre de alquería, y su nombre, «Calahorra», es significado de castillo, fortaleza (según el DRAE y obtenido de Arquitectura residencial y toponimia en el Valle de Lecrín (Granada) según fuentes cartográficas y documentales. María Aurora Molina Fajardo, María Teresa García del Moral Garrido)

Además el apellido del propietario, «de la Torre», da a entender que este estaba en posesión de dicho edificio. El propietario se identificaba con su tenencia.

Y hasta aquí llega la información que he podido recoger, que como he dicho al principio, obtenida de diversas fuentes que he ido mencionando. Y si os llama la curiosidad, las podéis consultar y ampliar la información.

Plaza de la lonja del pescado. La casa que queda en alto, sobre el tejado de dicha lonja, fue la antigua casa del marqués de Cotiella
Restábal

jueves, 5 de septiembre de 2019

RESTÁBAL. LONJA DEL PESCADO

Restábal. Lonja de Pescado

Hoy, volviendo a la niñez, con los recuerdos algo difuminados, éstos devuelven a mi memoria esos días en que la lonja era un puro bullicio cuando por las mañanas se vendía el pescado. El edificio fue construido sobre los años 30 del s. XX (información que no he podido contrastar) y se encuentra en el Barrio Bajo del pueblo, en la Calle Real. Por fortuna, el edificio se mantiene en pie y hace unos años fue restaurado dejando a la vista los vestigios de la antigua Fuente del Camino Real, hoy desaparecida. La Lonja es un pequeño espacio cuadrado, con arcos en tres de sus fachadas, de los cuales dos de ellos son puertas de entrada al interior. La decoración exterior está realizada con cerámica nazarí. La cuarta fachada no existe, porque la lonja está adosada a un gran muro que se piensa puede ser una torre de alquería, construida durante la ocupación musulmana y con función defensiva.  (Se podría interpretar como una torre de alquería andalusí, posiblemente nazarí, época en la que parece que el pueblo de Restábal recibió una atención especial en cuanto a su defensa) 


Nocturna. Antigua lonja
Lonja de pescado
La fuente estaba ubicada en el mismo emplazamiento que hoy se encuentra la Lonja del pescado. Fue construida en el siglo XVIII, una época en que las familias adineradas y nobles de Granada se instalaron en este entorno. Construyeron casas imponentes con escudos nobiliarios que nos han dejado como legado. Gracias a su restauración, aparecieron las huellas de los símbolos que decoraron la fuente, vestigios que hoy podemos apreciar en el interior de la Lonja. La fuente tomó el nombre del antiguo Camino Real, por encontrarse en las inmediaciones de este. Entraba a Restábal bordeando el río de Las Albuñuelas, y pocos metros antes de confluir este con el río Dúrcal, el camino se desviaba hacia el pueblo pasando bajo el puente que lleva la carretera hacia Talará (GR 3204), subía la “cuesta del río”, nombre popular que siempre se ha utilizado para llamar a este tramo de la calle Real, y atravesaba el pueblo por la calle mencionada dando continuidad al Camino la calle Ermita.

Esquema que marca los adornos que fueron descubiertos durante la restauración
Restábal. Lonja de Pescado
La pared frontal sobre la que se construyó la fuente se realizó con sillares de piedra arenisca, un tipo de piedra labrada en varias de sus caras que se utiliza en la construcción. A derecha e izquierda de la lonja, hay dos volutas esculpidas en los sillares.

Detalle de la voluta en el lado izquierdo de la lonja, según miramos
Restábal. Lonja del pescado


En el interior, en la parte frontal, hay tres agujeros que serían los caños por donde salía el agua de la fuente. Las piedras por donde emanaba el agua son más grandes que las demás y llevan un borde redondo en la parte superior. Debieron estar adornadas con tres siluetas: la central se asemeja a un personaje, tal vez ilustre, tal vez en homenaje a la persona que la mandó construir y las otras dos, pudieron ser mascarones por lo que se puede apreciar en el lado izquierdo según miramos.


Agua que ya no brota
Restábal. Lonja del pescado



En la parte superior quedan los restos de un escudo real muy desgastado. 


Escudo Real
Restábal. Lonja del pescado


Por desgracia la información es muy escasa, lo que dificulta la búsqueda de datos relacionados con las construcciones de la antigua fuente y la actual Lonja.

La calle Iglesia a través de los arcos de la Lonja del pescado
Restábal. La Lonja del pescado

Para terminar esta breve entrada cito una leyenda que transcurrió en la Lonja del Pescado, una historia de amor con un final trágico:

Miguel era uno de los pescaderos que hacía el camino de Motril a Granada cargado de mercancía y solía parar en el pueblo de Restábal para vender pescado. Miguel era un buen mozo, de cuerpo fuerte y mente clara, que con su verborrea de vendedor ambulante tenía encandilada a más de una moza del lugar. Un día, cuando se encontraba vendiendo en la Lonja, apareció una preciosa muchacha de ojos azules, piel clara y pelo rubio como el trigo de los llanos del Temple. Era la primera vez que la veía por el mercado y recibió un flechazo de Cupido en pleno corazón. La joven asistía acompañada de una ama que la vigilaba muy de cerca y controlaba todo lo que pasaba a su alrededor. Tras comprar unas deliciosas quisquillas de Motril, dos pulpos y una buena brótola, el ama se acercó a pagar su mercancía a Miguel y este, sin quitar ojo a la muchacha, preguntó por el nombre de la chica:
–No es cuestión que te importe, pescadero... tú a lo tuyo. ¡Y deja de mirar de esa manera que es mucho hueso para tan poco perro!
–Solo preguntaba por el nombre de la bella dama... No es para ponerse así, pero si para probar el hueso hay que morder a la rata, pues se muerde.
La chica no pudo reprimir una sonora carcajada y el ama la miró reprobando su actitud. Tras hacer un mohín con la boca, la mujer le contestó a Miguel:
– ¡Ten cuidado donde pones tus ojos y lo que escupe tu boca... puede que te atragantes con las palabras!
Dicho esto cogió a la chica de la mano y dando media vuelta subió por la calle como alma que lleva el diablo, pero la muchacha, antes de partir, le guiñó un ojo a Miguel. Instantes después, Encarna, otra de las clientas de Miguel, a la que apodaban ‘La Lechuza’, por estar siempre mirando con sus ojos saltones la vida y milagros de los vecinos de la villa, le informó de quien era aquella joven.
–Es la benjamina de uno de los poderosos señores de la villa, de esos con blasones en la puerta, y dicen las malas lenguas que es muy influyente en la capital y que tiene muy mal genio.
Miguel se quedó pensativo, pero al pronto volvió a preguntar por el nombre de la muchacha.
–Se llama Rocío y está aquí por una rara enfermedad que padece. Los médicos le han recomendado a su padre estos aires, que le hacen bien para su salud.
Miguel sonrió y tras finalizar la venta de pescado se dirigió a casa de Rocío, donde ‘La Lechuza’ le había indicado, topándose con un precioso jardín colgado de una parata de tierra mirando al Valle. Ni corto ni perezoso se subió por el muro de piedra hasta la parte superior de la parcela, viendo como Rocío se encontraba sentada en un banco con un libro en sus manos, que cerró cuando vio a Miguel. Él la observó desde el filo del muro y los dos se quedaron mirándose unos instantes, hasta que ella se acercó y le dijo:
–Mucho te estás arriesgando viniendo aquí. Si mi padre te descubre, te mata.
–Estoy muerto si tú no me amas.
Rocío se acercó y le contestó:
–Desde que te vi en la Lonja, algo en mi pecho está hirviendo y creo que es por ti.
–Pues mi corazón, señora, salta de amor cada vez que esos ojos azules me miran.
Desde aquel momento, los do jóvenes aprovechaban todo el tiempo posible para declarase su amor y el lugar elegido para hacerlo era un milenario algarrobo situado en el Camino Real, a la salida hacia Motril, que con sus ramas y tronco retorcido en mil brazos era perfecto como escondite, convirtiéndose aquel imponente árbol en mudo testigo de sus promesas. Así pasaron los días del estío hasta que un día el ama intuyó que algo pasaba con Rocío y la siguió sigilosamente hasta el algarrobo. Y viendo que el encuentro de la muchacha con el pescadero podía hacer peligrar su trabajo y algo más en la casa del noble, decidió sincerarse con el mayordomo, que le recomendó transmitir un mensaje claro y efectivo al pescadero. La trampa se preparó en el mismo lugar de sus encuentros y allí, entre las ramas, se escondió el capataz para darle un escarmiento al muchacho, pero la cosa se le fue de las manos y el muchacho derramó su sangre y su alma en aquel lugar. Cuando la noticia llego a Rocío su corazón se partió en mil pedazos, agravándose muy seriamente su enfermedad. Y en una tarde de septiembre, cuando el sol se estaba poniendo por los montes de Nigüelas, una sombra tapó su lectura en el jardín de la casa solariega. Ella, confundida, se levantó para ver quién era y una amplia sonrisa apareció en su rostro, soltando una palabra que se llevó el viento:
–Tú...
Poco después, la vieja ama, al no ver a la muchacha en el jardín, se imaginó que estaba de nuevo, como tantas otras veces, junto al algarrobo milenario llorando su amargura y fue a buscarla allí acompañada por el capataz. A la mañana siguiente encontraron al ama y al capataz ahorcados junto al algarrobo. Una raíz gruesa les rodeaba a ambos el cuello. Muchos dijeron que fue el padre de la chica, otros que fueron bandoleros para robarles, pero lo cierto es que Rocío nunca apareció y que desde entonces, al atardecer, algunos labradores han oído risas y susurros de amor junto al milenario árbol.

De José Manuel Fernández. LEYENDAS DE NUESTROS PUEBLOS. IDEAL. Viernes 24.05.13


Restábal. Lonja del Pescado

jueves, 6 de junio de 2019

RESTÁBAL. MIRADOR DE LOS GUITARROS

Este mirador pertenece al pueblo de Restábal, asentado en la hondonada de un valle, desde donde nos ofrece unas vistas espectaculares según en qué zona del pueblo nos encontremos; un privilegio para los que nacimos allí y los que lo vienen a conocer. El Mirador de Los Guitarros es un bonito rincón del lugar.

Vistas desde el balcón del Mirador de Los Guitarros
Mirador de Los Guitarros
La información que he podido conseguir es bastante escasa. La inscripción que hay escrita en la guitarra, colgada en una de las paredes del mirador, me ha permitido ir tras la pista, pero como he dicho antes no hay mucho que aportar. Para descubrir lo que ahora contaré, recurrí a mi padre, que por su edad pensé que algo debía saber y a Mercedes, paisana de Restábal y conocedora de la historia de nuestro pueblo.

Guitarra que conmemora el 71 cumpleaños de Marcos
Mirador de Los Guitarros
La inscripción dice así:

En la casa que ocupaba esta plaza vivió Juan Ortega, llamado “el guitarro”. Junto a su mujer, crio nueve hijos, una sobrina, una yunta de mulos y una yegua. Esta guitarra conmemora el 71 cumpleaños de su nieto Marcos. Homenaje de su familia y amigos.

Restábal, 25 de abril de 2017

Marcos, el homenajeado, debe de ser o fue, el hijo de Pepe «guitarro» primogénito de Juan Ortega y de Paca, a la que también llamaban «Frasquita la guitarra» Sobre el apodo, solo sé que Juan lo heredó de su padre.

Mirador de Los Guitarros
Mirador de Los Guitarros
El mirador se construyó en el número 37 de la calle Real, emplazamiento en el que estuvo la casa que perteneció a Juan Ortega, apodado «el guitarro» y a su familia, como dice la lectura de la guitarra. Al parecer no vivieron siempre aquí porque se mudaron a otra casa no muy lejos de la primera. Al morir Juan dejó la casa en herencia a sus hijos. Esta era como la mayoría de las construcciones antiguas de los pueblos: casa pequeña de dos plantas y muros anchos, donde las ruinas de las escaleras perduraron en el tiempo.

Mirador de Los Guitarros
Aunque la mayoría de los hermanos eran partidarios de vender la casa, uno de ellos, Manuel, apodado «el correo» estuvo interesado en quedársela abonando a cada hermano la parte económica correspondiente. De él hay una frase: «ni compro, ni vendo» que se hizo popular entre los demás hermanos; imagino que por su indecisión a la hora de gestionar el inmueble. Manuel no se quedó la casa, según me confirma mi padre, y tampoco ningún otro miembro de la familia se hizo cargo.

Mosaico que cuenta un poco de historia 
Mirador de Los Guitarros
El paso del tiempo y el desinterés por parte de la familia convirtieron la casa en ruinas. A principios de los años 80 del siglo XX, entonces mi padre era el alcalde del municipio de El Valle, tuvo que tomar cartas en el asunto. El estado ruinoso de la casa era tal que constituía un peligro. 

Esta placa, explica que Restábal fue hasta mediados del siglo XIX un punto estratégico entre Granada y El Valle de Lecrín, ya que por aquí pasaba el Camino Real Granada-Motril
Mirador de Los guitarros
El hijo menor de Juan Ortega, Frasquito «el guitarro» fue íntimo amigo de mi padre, y con él tuvo que hablar para informarle del estado de la casa. Frasquito le dijo a mi padre que nadie quería saber nada de la casa y que tomara la decisión correspondiente. Así se hizo y la casa fue derribada. El coste fue de 30.000 pesetas, que corrieron a cargo del ayuntamiento porque los descendientes una vez más se desentendieron. El solar quedó olvidado en el tiempo, sin nadie que lo reclamara quedando de esta manera adjudicado al ayuntamiento hasta que se decidió construir el mirador.

El barrio de Las Erillas visto desde el mirador
Mirador de Los Guitarros

NOTA:
Desconozco la fecha de construcción y el día en que fue inaugurado, y también puede que algún dato no sea exacto. Cualquier información al respecto será de agradecer.

martes, 13 de noviembre de 2018

RESTÁBAL. Historia de la iglesia

La iglesia de Restábal se encuentra ubicada en el centro del pueblo y lo divide en dos barrios: Barrio Alto, con un pequeño rincón que yo siempre he conocido como el Apero, y el Barrio Bajo. Aún hay otra zona en el pueblo elevada e independiente: las Erillas y la Ermita.

Imagen de la iglesia antes del incendio de 1965. Se reconoce por el cartabón (así lo llama mi padre) que hay entre el tejado y la torre. Después del incendio esa parte no se construyó


De no haber sufrido el segundo incendio, hoy podría ser una de las iglesias más antiguas de toda la comarca del Valle de Lecrín, pues junto con la de Béznar, Cónchar y Albuñuelas, fueron las primeras iglesias en construirse a primeros del siglo XVI. Las obras estuvieron a cargo de Rodrigo Hernández, maestro mayor de 1505 a 1537. La iglesia de Béznar es la primera documentada, aunque el oratorio de Restábal fue el primero en construirse.

Fachada principal de la iglesia. Puerta principal y única. En el empedrado figura el escudo del municipio de El Valle

Restábal, El Valle
La fecha más antigua que he encontrado data de 1501, año en que la iglesia fue erigida canónicamente. Fue instituida por Diego Hurtado de Mendoza, arzobispo de Sevilla, «en el lugar de Restábal» (Arrastaval en esa época) bajo la advocación de Santa María.


Escudo en el tímpano de la puerta principal de la iglesia
Restábal, El Valle


El escudo que figura en el tímpano de la puerta principal de la iglesia corresponde al arzobispo Francisco Perea: Flor de Lis, Águila y tres Bastones. Se cree que durante su pontificado (1720-1733) mandó reparar la iglesia.

Entre naranjos. Fachada lateral izquierda de la iglesia. Siempre he conocido una cruz colgada en esa pared. Con el paso del tiempo tuvo que ser sustituida, y en 2012 se le añadió la visera o tejadillo para protegerla. Fue realizado por Alejandro Reyes. La cruz expuesta es de 1911
Iglesia de Restábal

Las iglesias del Valle de Lecrín fueron en su origen las mezquitas que se levantaron durante la dominación musulmana en la península ibérica. Tras la conquista de Granada por los Reyes Católicos en 1492, estos edificios mudéjares, con la cristianización, se convirtieron en iglesias tras ser bendecidas. Esto fue para las mezquitas mayores, y las restantes las alquilaron a particulares dando a los edificios diferentes usos. En la reorganización que se hizo de las parroquias, en todo el valle se constituyeron tres, siendo una de ellas la de Restábal con sus anejos: Melexís, Murchas, Alauxa (en torno a Pinos del Valle) Burnielas (Albuñuelas) Naro y el Cautil (podrían situarse en el barrio de La Fuente de Saleres y junto al castillo de la Alfarería)


La iglesia vista desde la calle Iglesia. Siempre conocida como Cuesta de los Higuerones

Restábal, El Valle
Durante la rebelión de los moriscos en 1568, las iglesias de la comarca del Valle de Lecrín fueron saqueadas y luego quemadas. En 1572, el licenciado Machuca como juez, Antonio Pérez como escribano, y los testigos Francisco López y el padre Aragón, se personaron en Restábal para realizar las diligencias necesarias para crear el Libro de Apeo de Restábal; lo más parecido a lo que hoy entendemos por Catastro. Todo quedó anotado y firmado por los allí presentes en este Libro, del que cita textualmente sobre la iglesia: «La Yglesia del dicho lugar esta toda ella quemada e destruyda, como lo bio por bista de ojos el dicho señor juez e yo el presente escrivano, de que doy fee, e está tan perdida e maltratada que casy es menester hazerse de nuevo porque el fuego fue grande, e hasta las piedras ardian, a causa dello se dize misa en una casa particular del dicho lugar, y no ay ninguna canpana en ella»


Portada lateral de la iglesia. Estilo gótico tardío. Arquitectura: arco carpanel flanqueado por columnas con capiteles góticos que sostienen un ribete a modo de alfiz. Debajo hay una inscripción latina borrada por el paso del tiempo y difícil de leer
Restábal, El Valle
Pero no todo se perdió. Testimonio de ello  es la puerta cegada que se conserva en la pared lateral izquierda de la iglesia. Debió resistir el incendio porque  la mantuvieron cuando el edificio fue reconstruido a finales del siglo XVI. Por esta puerta se entraba habitualmente a la iglesia, dejando la principal para las ocasiones especiales. Esto fue así hasta que el 2 de diciembre de 1965, de nuevo iglesia se incendió. En el interior de la iglesia, esta puerta se corresponde con el altar donde está colocada la Virgen de los Dolores.



Altar con la imagen de la Virgen de los Dolores






Cuadro colgado encima del altar. Es un óleo de la Virgen de las Angustias, una obra del siglo XVII considerada de gran valor artístico. Es la más antigua de la iglesia


La reconstrucción que se hizo a finales del siglo XVI tuvo que ser para rehabilitar la armadura. En ese momento era Arzobispo de Granada Pedro de Castro, nombrado por Felipe II en 1598 para el cargo. Sus escudos (hoy desaparecidos) fueron colocados en 1594 a ambos lados del retablo, también desaparecido en el incendio.


Retablo antiguo de la iglesia antes del incendio de 1965

No dispongo de muchos datos acerca del retablo, pero algo si hay: los escudos situados en la parte superior pertenecen al Arzobispo Pedro de Castro. Para el resto de los elementos integrados en el retablo pregunté a mi padre; el conoció la antigua iglesia. De los cuatro cuadros que había, solo recuerda el que estaba en el centro del segundo cuerpo  y dice que era el más valioso. Cree recordar que se trataba de la Asunción de la Virgen. En el primer cuerpo estaban las imágenes de la Virgen del Rosario (izquierda) y San Cristóbal (derecha) también desaparecidas en el incendio. Y antes que San Cristóbal, ocupaba el lugar una imagen de la Resurrección.















Altar Mayor
Iglesia de Restábal, El Valle
En la breve cronología de esta iglesia se describe el edificio, en un informe de 1621, como una iglesia de una sola nave, la sacristía y la torre con una campana. Esta distribución del edificio se sigue mencionando a mediados del siglo XVIII: «En 1755 se dice que tenía una nave de 30 x 9,5 varas, con cuatro altares, tres de ellos con retablos dorados»  Mi padre hace mención a tres de estos altares con retablos dorados. Pero solo recuerda dos: uno de ellos estaba dedicado a la Virgen de los Dolores, no sabe dónde estaba colocado, y en el otro retablo había una imagen de San José. Este último fue costeado y donado por José Sáenz Diente y se encontraba en el lugar que ahora ocupa una hornacina que alberga la imagen de la Inmaculada (En la foto de arriba, primera hornacina de la pared izquierda)

Imagen de la Inmaculada en su hornacina

La iglesia de nuestros días se compone de una Capilla Mayor, elevada, con un gran arco que la separa del resto de la nave, y dos capillas laterales.





Capilla Mayor
Iglesia de Restábal, El Valle
Las dos capillas laterales dispuestas en la iglesia sobrevivieron al incendio y son por tanto más antiguas, pero no se construyeron al mismo tiempo. La capilla lateral derecha, en el lado de la Epístola, fue la primera en levantarse. Pudo ser costeada por el licenciado Cristóbal de Morales en la primera mitad del siglo XVII. Este era el vicario parroquial de Restábal con su anejo de Saleres y quien más tarde mandó construir la ermita de San Cristóbal, en el barrio de la Ermita. La capilla estaba dedicada a la Virgen del Rosario, principal devoción en esa época, luego en honor al Santo Cristo y en la actualidad al Santísimo. El señor licenciado solicitó recibir sepultura en esta capilla y así lo dejó dispuesto en su testamento con fecha de 4 de febrero de 1630:

“y si estuviere en el lugar de rrestaval me entieren en la iglesia del dicho lugar en la capilla de nuestra señora del Rosario que por mi devocion yo e lavrado en la dicha iglesia”

Capilla lateral derecha
Iglesia de Restábal, el Valle
Cuando visité la iglesia con mi padre, al llegar a la altura de esta capilla me comentó que el techo es antiguo, que ya estaba antes del incendio porque las capillas no se vieron afectadas−. El retablo y el resto del mobiliario fueron donaciones hechas a la iglesia tras ser reconstruida.

Techo con bóveda de crucería
Iglesia de Restábal, el Valle
Otro detalle que resaltó mi padre fue la inscripción que hay encima del arco de la capilla en cuestión. Se encontró durante la reparación de las paredes de la iglesia en el año 1965. Está escrito en latín y algunas letras apenas son legibles.

Inscripción en latína
Iglesia de Restábal, El Valle

La capilla lateral izquierda, en el lado del Evangelio, se construyó en 1797 para albergar a la Virgen del Rosario. Ahora se usa para celebrar el sacramento del Bautismo.
Iglesia de Restábal, El Valle
Capilla lateral izquierda. El retablo neogótico que acompaña a la imagen de Nuestro Padre Jesús ha sido donado recientemente

La verja que adorna esta capilla pertenecía a la iglesia antigua. Estaba colocada a la izquierda del cancel, según entramos a la iglesia. Allí se encontraba entonces la pila de Bautismo.


Capilla lateral izquierda. Verja de la antigua iglesia. Fue trasladada aquí tras la reconstrucción del edificio en 1965
Iglesia de Restábal, el Valle
Y en el lado derecho del cancel, según entramos a la iglesia, había una escalera que daba acceso al coro, y debajo de este una pequeña habitación que servía como almacén.


Imagen tomada desde el Altar Mayor
Iglesia de Restábal, el Valle
El incendio que sufrió la iglesia en 1965 es el que está más presente. Quizá porque el primero tuvo lugar en una época convulsa, cuatro siglos y tres años antes y apenas hay constancia de ello. El próximo 2 de diciembre de 2018 se cumplen 53 años de este incendio. La generación de nuestros padres, de los que nacimos en ese año, fueron testigos de lo ocurrido; nosotros apenas contábamos unos meses y otros estaban por nacer, entonces nacían muchos niños en un año. Esa misma noche nació otra niña, y  no fue la última del año. Yo fui bautizada en la antigua iglesia y supongo que todos, o casi todos los que nacieron antes de diciembre también se bautizaron, pues el incendio ocurrió en la madrugada del día 2 al 3.

La iglesia vista desde “el carril” a principios de los años 60

Este es el testimonio de mi padre, de cómo vivió  la noche del incendio:

−La noche del 2 de diciembre, en el barrio de La Carnicería, estuvimos apagando un incendio que se había producido en la casa de un vecino. A las cinco de la madrugada empezó a sonar la campana de la iglesia con ritmo acelerado, con toda la rapidez que una persona puede tirar de la cuerda. Esa noche no pude conciliar el sueño porque tú −es decir yo con siete meses− no dejabas de llorar −siempre he pensado que mi llanto fue una premonición de lo que iba a ocurrir−.
−Al escuchar el sonido− continúa diciendo− pensé que el fuego no se había extinguido y llamaban para que acudiéramos a sofocarlo de nuevo. Salí de casa lo más rápido que pude y me dirigí hacia la iglesia para ver qué pasaba. Tomé la calle Iglesia y al tiempo que subía por ella, D. Andrés, párroco del pueblo en esa época, bajaba muy apurado mientras terminaba de ponerse la camisa y me gritaba:

_ ¡Miguel corre hacia la iglesia que está ardiendo y sigue tocando la campana! ¡Ahora la está tocando mi madre! ¡Ve y la sustituyes! ¡Pero no abras la puerta que da paso a la iglesia para que el fuego no se extienda hacia la casa!−


Celebrando una boda en la antigua iglesia. Se distinguen las dos naves laterales. El púlpito desapareció con el incendio y la puerta de acceso a la sacristía estaba detrás


−Me dirigí hacia la casa del cura, la entrada es un pasillo que lleva directamente a la base de la torre y del techo pende la cuerda que hace sonar la campana, y tomé el relevo con la madre de D. Andrés para seguir tocando. Sentí la curiosidad de ver que ocurría en el interior de la iglesia y abrí la puerta. Lo que vi me dejó sin palabras: todo el interior parecía un horno, tenía un color dorado, igual que cuando queman hierba de monte en un horno. En ese instante llegó D. Andrés y de nuevo me gritó, pero esta vez para reprenderme por haber abierto la puerta; la cerré de inmediato−.

Aspecto que presentaba la casa del cura y la torre antes del incendio

−Al toque de la campana, la gente del pueblo se empezó a reunir en torno a la Plaza de la Iglesia. Nada se pudo hacer, solo esperar a que las llamas se extinguieran mientras observábamos a través de las dos puertas del edificio cómo las imágenes, el coro,… todo se reducía a cenizas. Entre tanto se decidió desalojar la casa del cura como medida de precaución, D. Andrés y su madre vivían allí. Los bomberos llegaron cuando ya había amanecido. Todos los destrozos quedaron dentro de la iglesia, y las capillas y la sacristía no ardieron−.

Así quedó la iglesia tras el incendio. Imagen de la puerta lateral que hoy está cegada. Vecinos del pueblo trabajan en la recogida de escombros

−El pueblo entero se movilizó −continúa relatando mi padre− para limpiar los escombros de la iglesia, cada uno con los medios de que disponía. Incluso unos cuantos hombres subimos hasta la parte alta de los muros para limpiarlos; lo que no recuerdo es cómo lo hicimos para llegar hasta arriba. Se tardaron varios días en retirar todos los escombros. Cuando la iglesia quedó limpia y sin techo, de Granada vino un grupo de personas que hacían Cursillos de Cristiandad para hacer una Hora Santa−.

−En las investigaciones realizadas se descartaron que el incendio lo provocara un cortocircuito porque el diferencial del cuadro eléctrico (los plomos) estaba en perfecto estado en la sacristía. También buscamos durante la retirada de escombros si algún objeto había sobrevivido y nos dimos cuenta de que faltaba la lámpara grande de plata que pendía del techo−.



Este es el aspecto que presenta hoy la casa del cura y la torre
Iglesia de Restábal, El Valle
−La reconstrucción iba a resultar costosa y el pueblo no podía correr con los gastos; era necesario recaudar dinero.  Fernando Sánchez Rosales, alcalde del municipio entre 1972-1979, y D. Andrés, el párroco, fueron los encargados de organizarlo todo para que la iglesia fuera reconstruida. La ayuda económica se consiguió pidiendo dinero por todos los pueblos del Valle de Lecrín. El pueblo que más dinero aportó fue El Padul, tal vez influyó que D. Andrés es natural de allí. El arzobispo contribuyó con 50.000 pts. La curia no aportó nada porque consideró el incendio como un castigo y como tal no merecía una recompensa. El coste total de la reconstrucción de la iglesia fue de 1.025.000 pts.−


Sagrario. En la base lleva una inscripción que dice:

«Este templo parroquial de Restábal, del Valle, fue destruido por un incendio el día 2 de diciembre del año 1965. El día 12 de octubre de 1966 se terminó su total reconstrucción con la colocación de este sagrario construido en los talleres del escultor y orfebre granadino Miguel Moreno»
Iglesia de Restábal, El Valle
La torre de la iglesia no se vio afectada por el incendio, pero con el paso de los años ha necesitado algunas reparaciones. De la primera que tengo constancia, gracias al recuerdo de mi padre, fue hacia 1945 cuando él contaba 10 años:
−El tejado tenía un agujero y había que repararlo−me cuenta.
−Se arregló con maderas viejas que el carpintero de Melegís, Antonio Garrido Garrido tenía en su finca. Él fue más tarde mi maestro, con quien aprendí el oficio de carpintero−.

−No fue reparado por albañiles, los andamios que se levantaron para llevar a cabo el trabajo no eran seguros y nadie quiso arriesgarse. Entonces Antonio Garrido, tomó la decisión de arreglarlo el mismo. Los gastos que generó este arreglo fueron cubiertos por Francisco Fernández, vecino del pueblo−.

Lado sur de la torre
Iglesia de Restábal, El Valle

−Entre 1975 y 1980, siendo párroco del pueblo D. Antonio González Terribas, se hizo una segunda reparación de la torre. Se construyó una armadura de madera de pino oregón y de suecia. Los materiales los pagó la Curia, con la  cantidad de 105.000 pts. La mano de obra estuvo realizada por los voluntarios del pueblo−.


Lado norte de la torre. La campana lleva inscrito el nombre de  “la Castañera” 
Iglesia de Restábal, El Valle
Estuvo en la ermita del Campo de los Mártires de Granada; así consta en el archivo. La campana se llama de los santos Cosme y Damián, titulares del convento de los Mártires. Tras la exclaustración del convento fue solicitada por el párroco a mediados del siglo XIX y concedida por la comisión de la Curia. (Esta información la ha facilitado D. Andrés)


Reparación de la torre en 1975




















Todo el mobiliario que contiene la iglesia en la actualidad fue donado tras el incendio y recientemente se ha visto incrementado gracias a la donación que se ha hecho por parte de un convento de Granada.


Cómoda antigua que se conserva de la anterior iglesia. Se encuentra en la sacristía
Iglesia de Restába, El Valle

La última reparación que se hizo en la iglesia fue en 2013 a causa del derrumbe del techo de la Capilla Mayor. Por suerte el desplome ocurrió cerca de la madrugada y no durante la misa que se dijo la misma tarde. Hubo que pedir un préstamo al banco, aunque el pago de este corre a cargo de una vecina del pueblo.

Imagen del techo derrumbado

Para terminar esta entrada de la iglesia de mi pueblo, hago alusión al antiguo cementerio que estaba junto a la iglesia. En los años ochenta los restos fueron trasladados al nuevo, salvo los de las personas que fueron enterradas en el suelo y que aún siguen allí. Desde entonces este es el aspecto que presenta el lugar.







Espero que os haya gustado y si alguien tiene algún dato, sugerencia,... que aportar estaré encantada.





REFERENCIAS:

DICCIONARIO GEOGRÁFICO-ESTADÍSTICO-HISTÓRICO DE ESPAÑA Y SUS POSESIONES DE ULTRAMAR (1845-1850) Tomo XIII, pág.426. Pascual Madoz, 1806-1870.

Todas las fotos antiguas las he obtenido del grupo de Facebook RESTÁBAL EN EL RECUERDO, previa consulta con su administradora Mercedes Ruiz.

Gómez Moreno, profesor de historia de la Universidad de Granada. PERIÓDICO VALLE DE LECRÍN Nº 19, 23 DE ABRIL DE 1989

Libro: El Valle. Libros de Apeo y Repartimiento de Melegís y Restábal" editado por su ayuntamiento.

LA ERMITA DE SAN CRISTÓBAL DE RESTÁBAL (GRANADA). HISTORIA Y ARTE DE UN ESPACIO SECULARIZADO. Isaac Palomino Ruiz.

LOS HÁBICES DE LAS IGLESIAS DEL VALLE DE LECRÍN. Historia y Arqueología. Lorenzo L. Padilla Mellado.

LAS PARROQUIAS DE LA DIÓCESIS DE GRANADA (1501-2001) de Miguel A. López

Y la colaboración de mi padre, Miguel Reyes, con su testimonio sobre la noche del incendio de 1965.

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