MURALLA DE ÁVILA

Aunque hay indicios de una muralla anterior, esta que vemos hoy, fue levantada en la Edad Media, entre los siglos XII y XV, por Raimundo de Borgoña en una orden dada por el rey Alfonso VI de León. Tiene un perímetro de 2,5 km aproximadamente, que no ha variado desde que fue construida. Entre sus muros se intercalan 2.500 almenas, 9 puertas y 88 torreones.
Igual que ocurre con muchas construcciones antiguas, la muralla de Ávila no se libra de tener diferentes versiones sobre el origen de su construcción. La historia tradicional dice que la muralla se construyó en nueve años, entre 1090 y 1099. También se difiere en si la muralla fue construida en diferentes épocas, incluso antes del medievo, y con distintos materiales. Otras fuentes afirman que dichos materiales fueron extraídos de dos necrópolis romanas que había en la zona. En lo que sí parecen estar de acuerdo es, en que la muralla no se pudo levantar en nueve años por su tamaño y envergadura. Sobre los constructores, la historia señala a dos maestros de la fábrica: Casandro Romano y a Florín de Pituenga.
Un recorrido por sus lienzos y cubos, o dicho de otra manera, pasear sobre la propia muralla, nos permitirá contemplar cómo está configurada la ciudad. Se la considera como “el mejor ejemplo único de arquitectura militar del románico en España y modelo único de la arquitectura medieval europea.
La muralla se levantó
adaptándola al terreno. Comenzaron las obras por el lado Este, que era el más
vulnerable y sin ningún tipo de defensa. En esta zona se sitúan la Puerta del Alcázar y
la Puerta de San Vicente, las más robustas y con torres a ambos lados. Son las puertas principales. La construcción continuó hacia el lado
Norte y después hacia el Oeste, para terminar en el lado Sur.
Ávila extramuros. Panorámica desde la muralla con la imagen del campanario de la iglesia de Santiago Apóstol

Jimena Blázquez, una mujer de
bandera
La Edad Media en la
meseta castellana fue turbulenta en cuanto a la seguridad ya que, a los ataques
de los musulmanes que habitaban los reinos del sur, se unían las desavenencias
entre el reino de León y el de Castilla.
Las aparentemente
inexpugnables murallas de Ávila únicamente podían ser vencidas con un largo
asedio o aprovechando un gran descuido de los defensores. Esta fue la ocasión
que se les presentó a los batallones musulmanes: las tropas abulenses tuvieron
que salir en dirección al Puerto de Menga, necesitando a todos los hombres en
edad de luchar, posiblemente esperando sorprender a los atacantes. Sin embargo,
éstos les habían engañado y deciden atacar la ciudad por otro frente al
encontrarse indefensa.
Sin embargo, antes de
partir, se nombró gobernadora a la brava Jimena Blázquez, mujer del alcalde.
Sin saber de esta circunstancia, los moros deciden atacar la muralla. Con los
primeros movimientos de tropa, Jimena reúne a todas las mujeres y éstas se visten
con ropajes de guerreros, disponiéndose en las zonas más visibles de la muralla
con teas encendidas, gritando y tocando las trompetas de guerra. Ante la
circunstancia de que Ávila se encuentra bien defendida, los árabes ni siquiera
intentan el asedio. Jimena había salvado a la ciudad.
A partir de este
momento, las mujeres abulenses tuvieron el privilegio de participar en las
reuniones del Ayuntamiento.
Fuente de la leyenda: https://muralladeavila.com/es/leyendas/jimena-blazquez-una-mujer-de-bandera
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