lunes, 22 de junio de 2020

HORTALEZA 106-108

Hortaleza 106-108

Si algo me fascina, es caminar por calles que sorprenden con hermosas fachadas, no solo desde el punto de vista arquitectónico, también porque llevan una historia pasada detrás. 

La fachada se encuentra en la calle Hortaleza, 106-108, en el barrio de Justicia de Madrid. Corresponde a un edificio que resultó de la unión de dos solares diferentes cuyos propietarios, también diferentes, eran el marqués de Falces −en esta época y si no me he equivocado en la cronología, era el  XIV marqués de Falces, José María Velluti Zbikowsky− y Doña Sofía Murga.

Hortaleza 106-108

Fue un proyecto realizado en 1912 por el arquitecto Joaquín Saldaña López (Madrid 1870 - 1939) para la construcción de dos viviendas de lujo entre los años 1912 y 1915 para sus propietarios.

Joaquín Saldaña, fue un arquitecto madrileño muy conocido y solicitado por las clase alta de Madrid a comienzos del siglo XX. Construyó palacetes y casas señoriales que llegaron a llamarse el «Estilo Saldaña» 


 Frontón que corona el cuerpo principal, escalonado con formas curvas y con un óculo en su centro

  Hortaleza 106-108

Fue considerado un gran representante de la arquitectura madrileña, cuyo trabajo «presenta unos rasgos muy homogéneos» y tuvo una gran influencia de la arquitectura francesa de los siglos XVII y XVIII. Conceptos como: cosmopolita, neobarroco, eclecticismo, definen su estilo a la hora de diseñar los elegantes edificios siempre adaptados a los gustos de las clases más pudientes que querían estar a la moda.

Entre 1900 y 1920 Joaquín Saldaña fue una gran figura de esta tendencia arquitectónica, supo interpretar con gran soltura y creatividad, lo cual le convirtió en el arquitecto preferido de la población más adinerada de la sociedad madrileña.

   Hortaleza 106-108

Las fachadas de Joaquín Saldaña cobraron gran protagonismo con el prestigio palaciego que representó en ellas mediante: órdenes de columnas, balcones abalaustrados, rejerías muy elaboradas, áticos abuhardillados y abundante ornamentación escultórica. Sin renunciar al gusto demandado por sus clientes, introdujo elementos y detalles del nuevo estilo.

   Hortaleza 106-108

jueves, 23 de abril de 2020

SAN JERÓNIMO. Leonardo Da Vinci

El cuadro al que voy a hacer referencia me lo ha sugerido el libro que estoy leyendo: «Leonardo Da Vinci. La biografía», de Walter Isaacson. Esta obra de San Jerónimo se encuentra en la Pinacoteca Vaticana, en los Museos Vaticanos. Y la información la he tomado de varias fuentes diferentes que voy a ir intercalando para que haya conexión. Al final citaré las fuentes para quien lo desee pueda consultarlas.


El cuadro fue un encargo que recibió Leonardo Da Vinci hacia el año 1480. Obra que nunca acabó, probablemente debido a su marcha a Milán, o como escribe Isaacson en su libro: «Leonardo se iba por la tangente, en sentido literal, enfrascado en problemas matemáticos que no consistían sino en un mero pasatiempo». Este pudo ser otro motivo por el que muchos de sus cuadros quedaran inacabados. La adoración de los Reyes Magos y la Batalla de Anghiari, forman parte de este grupo.
La obra aparece en el inventario de bienes heredados por Salai, un discípulo y ayudante de Leonardo. Después fue propiedad de la pintora suiza Angelica Kauffmann, en Roma. La página del Museos Vaticanos dice que: «la cita más antigua con respecto al San Jerónimo data sólo del comienzo del siglo XIX, cuando se menciona, atribuyéndolo a Leonardo, en el testamento de la pintora suiza» Al morir la artista los rastros se pierden hasta que el cuadro fue encontrado en posesión del cardenal Joseph Fesch, un tío de Napoleón.
En cuanto al estado en que fue encontrado el cuadro por el cardenal, me gusta más la versión que da la página de los Museos Vaticanos: «Según la tradición, el cardenal halló el cuadro dividido en dos partes: la inferior, utilizada como tapa a una caja, se encontró en el depósito de un ropavejero romano, mientras que la parte con la cabeza del santo, la tenía un zapatero, con la cual había creado la superficie de un taburete. Dejando a un lado la historia novelada, la tabla resulta realmente cortada en cinco pedazos. Tras la muerte del cardenal, el cuadro fue subastado y vendido varias veces, hasta ser reconocido y adquirido por Pío IX para la Pinacoteca Vaticana»
Aunque el cuadro está inacabado, se ve la composición al completo. Este santo se ha representado de diferentes maneras, según el artista que lo haya realizado, y Leonardo lo representó como penitente en el desierto.
Llegando a este punto me hago la pregunta de ¿por qué Leonardo elige  la imagen de San Jerónimo anciano, demacrado, sin apenas dientes, en posición de meditación y ante un paisaje nebuloso?
Es difícil saberlo, no se lo podemos preguntar, pero leyendo su biografía, el autor lo define como una persona que se mostraba oscura y angustiada aunque sus contemporáneos lo considerasen como una persona amistosa y afable; lo cortés no quita lo valiente. Y en sus dibujos y cuadernos nos puede dar a entender que su mente era «febril, imaginativa, maniaca y, en ocasiones exaltada»
El San Jerónimo de Leonardo Da Vinci, representa una etapa que el santo pasó en el desierto sirio de  Qinnasrin (Chalcis) para llevar una vida ascética, hacer penitencia de sus pecados y donde tradujo la Biblia al latín. Esta decisión la tomó cuando, a su llegada a Antioquía, dos de sus compañeros que le acompañaban en el viaje fallecieron, y él cayó enfermo varias veces. En una de estas recaídas, San Jerónimo tuvo un sueño que le hizo dejar sus estudios y consagrar su vida a Dios. Lo narra en una de sus cartas, «Carta XXII, A Eustoquio»
Con el brazo derecho extendido, en el que Leonardo expresa sus conocimientos de anatomía, San Jerónimo sostiene una piedra para golpearse el pecho y cumplir penitencia. En el rostro, es donde mejor expresa la postura dramática y transmite su extrema delgadez, expresión que consiguió el artista estudiando cráneos humanos y haciendo dibujos en sección de huesos y de dientes.
El león, que ocupa una parte importante del cuadro, es un elemento que forma parte de su iconografía. Aparece sentado a los pies del santo, ya que se convirtió en su compañero cuando San Jerónimo lo encontró arrastrándose por culpa de una espina que tenía clavada en una pata y este se la extrajo.
Dice Isaacson, que fue en este cuadro de San Jerónimo donde mejor puso de manifiesto Leonardo Da Vinci la unión de «los movimientos del cuerpo con los del alma» (…) y donde con mayor intensidad manifiesta que «sus pinturas, en conjunto, son psicológicas y dan rienda suelta a su deseo de retratar las emociones»
Hay un «detalle desconcertante» que describe el autor de esta biografía que si no lo conocéis, puede que os sorprenda como a mí. El cuadro lo pintó Leonardo hacia 1480 y, «sin embargo, parece incluso reflejar» en la obra los conocimientos que adquirió sobre disecciones en 1510. Se refiere al cuello de San Jerónimo. En un dibujo que hizo de Judas, hacia 1495, para la Última Cena, dibuja de forma errónea el esternocleidomastoideo, músculo que va «desde la clavícula hasta el lateral del cuello» como si fuera uno solo, cuando en realidad es un músculo doble. En cambio, en los dibujos que hizo a partir de 1510, los hace de forma correcta. La pregunta que entonces nos planteamos es: ¿si en 1480 Leonardo aún no había realizado dichas disecciones, como las pudo reflejar en el cuadro de San Jerónimo? La versión de Martin Clayton, conservador de los dibujos de la colección Windsor, en la que están incluidos los dibujos de Leonardo Da Vinci, es que el cuadro fue pintado en dos fases diferentes: la primera en 1410 y la segunda en 1510, tras haber realizado las disecciones. Esta versión se confirmó tras realizar un análisis con infrarrojos que «demostró que los músculos dobles del cuello no formaban parte del dibujo original, sino que se pintaron con una técnica distinta» Hecho que hace pensar a Martin Clayton que muchos de los cuadros inacabados de Leonardo, el artista los guardó con la intención de mejorarlos a medida que fuera ampliando sus conocimientos.

Una última curiosidad:
Un examen detallado de la superficie de la pintura de San Jerónimo, revela la presencia de las huellas dactilares de Leonardo, especialmente en la parte superior izquierda de la composición. Leonardo usó sus dedos para distribuir los pigmentos y crear un efecto de enfoque suave en el cielo y el paisaje.

Fuentes consultadas:

http://www.museivaticani.va/content/museivaticani/es/collezioni/musei/la-pinacoteca/sala-ix---secolo-xv-xvi/leonardo-da-vinci--s--girolamo.html

http://www.theartwolf.com/exhibitions/leonardo-jerome-met-2019-es.htm

https://es.wikipedia.org/wiki/San_Jer%C3%B3nimo_(Leonardo)

«Leonardo Da Vinci. La biografía», de Walter Isaacson


lunes, 30 de marzo de 2020

TRAMPANTOJO

Repasando mis fotos, pues son ellas son mi memoria y las que me inspiran para la entrada del blog, me han llevado a una que hice en Madrid, en junio de 2019, en la calle Alburquerque, junto al nº4.

Se trata de una pintura realizada en la puerta de entrada al sótano de un edificio. El primer vistazo nos puede llevar a engaño, y es que un buen trampantojo tiene que conseguir engañar nuestros ojos. 

Trampantojo calle Alburquerque
Trampantojo
La definición de Trampantojo, según la R.A.E, es: trampa o ilusión con que se engaña a alguien haciéndole ver lo que no es. Es una palabra francesa «trompe-l’oeil» que significa «engaña el ojo».
Con mayor frecuencia son pinturas murales con un gran realismo y perspectiva, que deben ser observadas desde un punto concreto haciéndonos creer que lo que vemos tiene continuidad. De lo contrario puede ocurrir esto:


Calle Voltaire, en Levallois-Perret, Francia
Levallois-Perret
Pero la técnica del trampantojo no se limita a paredes vacías o puertas de garajes, ni es tan moderna como se puede llegar a pensar. En primer lugar este tipo de pintura se ha utilizado también en recintos interiores para representar temas diversos como este que ha llamado bastante mi atención: Se trata del  Falso coro de la iglesia de Santa Maria presso San Satiro, en Milán.

La nave central y el falso coro de Bramante. El trampantojo corresponde a la nave que está dentro de la línea verde





La falta de espacio fue el principal obstáculo que se encontró para realizar el coro de esta iglesia ya que el espacio a espaldas del transepto estaba ocupado por la Contrada del Falcone. La solución la llevó a cabo Bramante, creando relieves y molduras de arcilla pintados posteriormente para formar una perspectiva que simulase en 97 centímetros de profundidad un espacio de longitud igual que los brazos de 9,7 metros del transepto.​
[...] resulta evidente que el falso coro está concebido como perno del edificio. En torno a él se articula la composición de los espacios. En él se concluye el disfrute visual del espacio interior. La ilusión de que su extensión sea igual a la longitud de uno de los brazos del transepto restaura el equilibrio «estático» y compositivo de una cúpula de otra manera desequilibrada, que recupera de este modo su función centralizadora. Su capacidad de capturar la mirada del observador refuerza además el poder de la imaginación taumaturga, albergada escenográficamente en un espacio que se propone como «milagro» óptico.









En cuanto a su origen, el trampantojo ya se utilizaba en la pintura antigua griega, después en el Renacimiento y continuó en los siglos XVII y XVIII hasta nuestros días. También en la arquitectura se ha jugado con esta técnica. Un ejemplo es el Teatro Olímpico del arquitecto Andrea Paladio en el que su sucesor creó un escenario a modo de trampantojo:


Teatro Olímpico de Andrea Paladio, en Vicenza, Italia. Los trampantojos fueron realizados por Vincenzo Scamozzi, arquitecto que sucedió a Andrea Palladio tras su muerte 


En el escenario se aprecian tres trampantojos que producen el efecto en perspectiva de calles que se alejan en el horizonte, son las calles de la antigua ciudad de Tebas. El arco central es la puerta regia o arco real.




Si os apetece ver más trampantojos podéis visitar una entrada a mi blog en el siguiente enlace: https://belparisrm66.blogspot.com/2016/04/trampantojos-de-levallois.html

Son trampantojos del distrito de Levallois-Perret, departamento Hauts-de-Seine, al noroeste de París, donde estuve viviendo durante tres años. 

jueves, 12 de marzo de 2020

Fuente del Danubio

La Fuente del Danubio se encuentra en Viena, en pleno corazón de la ciudad. Para más exactitud en el Bastión Agustino. Este bastión formó parte de la antigua muralla de Viena construida entre 1548-1552, y el nombre de agustino le viene por la proximidad con la iglesia-monasterio de los agustinos. Los vieneses la llaman Danubiusbrunnen, pero su nombre oficial es Albrechtsbrunnen porque se construyó adosada al palacio del archiduque Albrecht Friedrich Rudolf de Austria-Teschen, donde hoy se encuentra el museo Albertina. Fue financiada por el Fondo de Expansión de la Ciudad de Viena, un fondo estatal creado en 1858 para diseñar el casco antiguo de Viena con motivo de la demolición de los bastiones de la ciudad y expansión de la misma. Fue disuelto en 2017. La construcción de la fuente comenzó en julio de 1864 y se inauguró en diciembre de 1869.


Fuente del Danubio con la figura ecuestre del archiduque  Albrecht sobre ella. Detrás se distingue el museo Albertina

Fuente del Danubio
La fuente fue diseñada en forma de mural, en un estilo neobarroco, por el arquitecto e ingeniero Moritz von Löhr (1810-1874) emigrado de Berlín y siendo en ese momento uno de los funcionarios que formaba parte del fondo de expansión. Las esculturas principales son las alegorías de Danubius y su protegida Vindobona. Están esculpidas en mármol blanco de Carrara y son obra del escultor austriaco Johann Meixner (1819-1872) Él mismo viajó a Carrara para seleccionar la materia prima.

Danubius representa la corriente del Danubio. Su rostro expresa melancólica mientras abraza a su protegida Vindobona. Esta lleva en su mano derecha las llaves de la ciudad, y en la izquierda una corona. Simbolizan la relación entre la ciudad de Viena y el río Danubio.
Fuente del Danubio
Son los dos personajes principales de la fuente. Están acompañados de un Putto con delfines. Vindobona es el antiguo nombre de la ciudad de Viena, de origen celta que quiere decir «ciudad blanca». Fue bautizada con este nombre cuando los romanos la conquistaron en el siglo I a.C. 

La cuenca de la fuente está hecha de granito de Mauthausen y, en su interior, tres Gigantes del dios del río sustentan a los personajes principales
Fuente del Danubio

Las columnas dobles estriadas a ambos lados de la fuente principal provienen de la cal tiza de Aviano, Italia
Fuente del Danubio

Albertina 1898. Estado original de la Fuente del Danubio antes de ser destruida
En la imagen de arriba se puede ver el estado original de la fuente con sus doce esculturas: Danubio casado con Viena y sus afluentes. 
De izquierda a derecha los afluentes del Danubio son los siguientes: Drau,  Salzach,  Marzo, Save, Danubius y Vindobona, Theiss, Raab, Enns, Traun, Inn.
Durante la Segunda Guerra Mundial, la fuente sufrió graves daños en un ataque con bomba el 12 de marzo de 1945. 

La fuente del Danubio tras los bombardeos
Una vez terminada la guerra, la reconstrucción del conjunto inmobiliario: palacio, plaza y fuente, influyó en que esta última se hiciera en una forma más reducida. En una primera reconstrucción, solo se mantuvieron en la fuente las dos figuras principales: Danubius y Vindobona, y Save −a la derecha de Danubius− y Tisza −a la izquierda de Vindobona−. El resto fueron dispersadas, desconozco el motivo, por diferentes ciudades de Austria.

Primer estado de la fuente después de la reconstrucción 

Drau e Inn, también llamado La Posada y la única figura masculina, son las esculturas que ya no figuran en la fuente. En el año 2000, se instaló una escalera mecánica que sustituyó a una rampa anterior. La Posada tuvo que ser retirada, y para mantener la simetría, Drau fue retirada también. Hoy se exhiben en el Burggarten, un parque público de Viena. Entre 1985 y 2001/2002, la ciudad de Viena consiguió reunir las esculturas dispersadas y dar a la fuente su aspecto actual. Marzo es la única escultura que se pierde, creándose una copia para sustituirla.

Estado actual de la fuente. Las dos esculturas de los extremos no están visibles en la foto 
Fuente del Danubio

miércoles, 11 de diciembre de 2019

RESTÁBAL. Torre de la alquería

A modo de introducción, diré, que todos los datos que voy a mencionar están sacados de trabajos que proceden de diferentes fuentes. La información de la torre de alquería de Restábal es muy escasa, como todo lo acaecido en la comarca del Valle de Lecrín antes de la Reconquista. Su existencia está documentada pero se desconoce la fecha de construcción.
Los historiadores la sitúan en el periodo nazarí, momento en el que parece que Restábal recibió una atención especial en cuanto a defensa, aunque no descartan la idea de que puede ser anterior a esta época
Dada la situación geográfica del pueblo, igual que la de todo el Valle de Lecrín, disponía de fortificaciones como medida defensiva durante el dominio musulmán, y la torre de alquería fue una de esas construcciones. Tras la Reconquista, las fortificaciones fueron utilizadas como viviendas, eso puede explicar que la torre de Restábal quedara integrada entre casas. 

María Aurora Molina Fajardo, en un trabajo dedicado a las torres de alquería del Valle de Lecrín escribe: «…la comarca contó con un anillo defensivo de, al menos, diecisiete bastiones organizados jerárquicamente gracias al empleo de diversos tipos constructivos: los castillos o husūn, distribuidos en elevaciones distantes de los caseríos con amplio control visual; las torres de alquería, de menor envergadura y sitas en el interior o inmediaciones de los poblados, y las torres atalaya, más sencillas estructuralmente y encargadas de intercomunicar de manera rápida los distintos exponentes ante un peligro»

Fachada de la torre de alquería que da hacia el patio de una casa privada. La imagen me la cedió Charo, vecina del pueblo. Su vivienda linda con la torre

La torre de alquería de Restábal, se encuentra en el Barrio Bajo del pueblo, en la calle Concepción, nº 11. Quedó apresada entre: el edificio del antiguo ayuntamiento, −edificio rehabilitado destinado a exponer los trabajos que cada año realizan los alumnos de Bellas Artes que participan con una beca−, la casa del marqués de Cotiella− que perteneció a la familia de Francisco Robles Callejón y ahora a sus descendientes− y con la lonja del pescado.







 La fachada del lado izquierdo pertenece al antiguo Ayuntamiento del pueblo
Restábal

El antiguo Ayuntamiento y la casa del marqués de Cotiella se encuentran en una zona elevada del Barrio Bajo, ubicación idónea para ubicar la torre teniendo en cuenta que justo al lado, pero en un nivel más bajo, pasaba el Camino Real de Motril. Desde su altura se controlaba el paso de los transeúntes hacia la costa. Este paso entre la ciudad de Granada y la costa tuvo un gran auge durante la Rebelión de Las Alpujarras (1568-1571).

Madoz la describe así en su Diccionario Geográfico: “…Tiene 110 casas divididas en dos barrios, llano el alto y un poco pendiente el bajo; casa consistorial; una torre cuadrada. Esta pared de torre de Alquería se encuentra próxima al antiguo Ayuntamiento y a la Lonja del Pescado y todavía no ha sido estudiada con detenimiento por ningún grupo de investigación arqueológica, o no han sido publicados los resultados de la investigación llevados a cabo en ella"


Entrada a la antigua casa que perteneció al marqués de Cotiella
Restábal

Es lógico pensar que esta torre, al ser construida en las inmediaciones de la localidad y perder su carácter defensivo se utilizara como vivienda por los nuevos pobladores. Incluso pudo ser el medio para su salvación y conservación hasta nuestros días. Porque hay que saber también que la mayoría de estos edificios defensivos: castillos, torres y atalayas, hasta 1498 (por María Aurora Molina Fajardo) se conservaba un número elevado de estas fortalezas, y que los Reyes Católicos «…ordenaron el abandono y derribo de un número destacado de estructuras…» No está comprobado que esta orden de demolición tuviera efecto, simplemente las dejaron caer en el abandono. Las torres de alquería fueron los edificios que mejor suerte corrieron al ser asignados a los nuevos cristianos en los repartimientos que se hicieron a partir de principios del siglo XVI, según consta en los Libros de Apeo y Repartimiento de las alquerías.

Imagen de la torre de alquería. Sacada de «Readaptación doméstica de ciertas estructuras defensivas tras la expulsión de los moriscos: las torres de alquería del valle de Lecrín (Granada) María Aurora Molina Fajardo. Universidad de Granada



Se entiende como torre de alquería: aquellas torres que, situadas generalmente en lugares llanos o en pie de monte, se encuentran próximas a una o a varias alquerías, sirviendo de refugio, en caso de peligro, a los habitantes de zonas que no disponían de acceso rápido a un castillo o fortaleza de mayor entidad. (Torres de alquería de la provincia de Granada. Mariano Martín García)

Imagen cedida por Charo

La torre de alquería también es mencionada en el memorial de los bienes y posesiones del clérigo Pedro de Aragón, en 1502, siendo este vecino del lugar. Se menciona una casa en el Barrio Bajo que lindaba, entre otras casas, con «la torre del lugar»

De nuevo, en el memorial de bienes de la segunda capellanía fundada por el bachiller y beneficiado Juan de Alconada en 1540, es referida la torre. Juan de Alconada compró un grupo de casas, donde una de las lindes era La Calahorra, que era casa de Alonso de la Torre, que tenía como oficio alguacil. Tal vivienda se refiere a la torre de alquería, y su nombre, «Calahorra», es significado de castillo, fortaleza (según el DRAE y obtenido de Arquitectura residencial y toponimia en el Valle de Lecrín (Granada) según fuentes cartográficas y documentales. María Aurora Molina Fajardo, María Teresa García del Moral Garrido)

Además el apellido del propietario, «de la Torre», da a entender que este estaba en posesión de dicho edificio. El propietario se identificaba con su tenencia.

Y hasta aquí llega la información que he podido recoger, que como he dicho al principio, obtenida de diversas fuentes que he ido mencionando. Y si os llama la curiosidad, las podéis consultar y ampliar la información.

Plaza de la lonja del pescado. La casa que queda en alto, sobre el tejado de dicha lonja, fue la antigua casa del marqués de Cotiella
Restábal

viernes, 15 de noviembre de 2019

PUENTE DE ALCÁNTARA - Toledo

El puente de Alcántara es uno de los símbolos de la ciudad de Toledo. Se encuentra integrado en un paisaje en el que se podría decir que nada o todo es destacable, porque el paisaje que nos muestra el casco antiguo de la ciudad, es un conjunto único. Las diferentes construcciones, de diferentes épocas, que a lo largo de los siglos han ido moldeando la ciudad, no han alterado el entorno, y eso la hace particular. El río Tajo rodea, en parte, la colina donde se organizó la ciudad, y cruzando el puente en cuestión accederemos a ella. No es el único punto para entrar en el Toledo antiguo, eso no hay que decirlo, pero sí el más antiguo de la ciudad.

TOLEDO. Puente de Alcántara

Es un puente que data de época romana, de la augusta, cuando la ciudad −antigua Toletum− según que fuentes, empezó a crecer como ciudad urbana. Los primeros datos que se tienen del puente son del año 788, aunque hay constancia de su construcción desde el siglo III. Desde entonces y hasta nuestros días, ha sido un punto de acceso a la ciudad. Por aquí pasaba la calzada romana, continuó siendo paso de entrada a la ciudad en el periodo árabe y de esta época le viene el nombre: Al-qantara, que traducido quiere decir «el puente» Durante la Baja Edad Media, el puente dejó de tener carácter defensivo y pasó a cumplir las funciones de portazgo y control de mercancías. Estas estaban gestionadas por los corregidores y alcaldes, siendo los mismos los encargados de su mantenimiento. El control de paso y el cobro del portazgo, del que siempre estuvieron librados los toledanos, continuaron activos hasta el año 1911, momento en el que la Dirección General de Obras Públicas se incautó del puente. 

Puente de Alcántara


Una referencia más antigua sobre la existencia del Puente de Alcántara corresponde al reinado de Atanagildo, rey visigodo entre los años 554 y 567 que estableció su residencia en Toledo. De su matrimonio con la reina Godsvinta nacieron dos hijas: Gelesinda y Brunequilda. La referencia tiene que ver con la hija mayor, Gelesinda, que fue unida en matrimonio con el rey merovingio Chilperico I en el año 566. Cuando llegó la hora de partir, para reunirse con el futuro rey, la princesa rompió a llorar a su paso por el puente de Alcántara y la comitiva que la acompañaba se detuvo para dejar que se despidiera. Tal vez era un presagio del triste desenlace que le esperaba. Este hecho lo da Menéndez Pidal en el prólogo del tomo III España visigótica, aunque él, al mencionarla, la llama Gulesvinta. Esta variación en los nombres es debido a que en esa época la forma de escribir los nombres no estaba fijada. Este dato testimonia que el puente data de época romana porque la arquitectura visigótica no dio para construcciones de tal envergadura. 

Puente de Alcántara

La siguiente referencia del Puente de Alcántara se sitúa en el año 797, cuando tuvo lugar una sublevación en Toledo estando gobernada la ciudad por el recién estrenado emir Al-Hakam I, quien había heredado el trono de su padre, Hisham I, muerto un año antes. En las crónicas de Ibn Hayyan (987-1075), historiador hispano musulmán e hijo de un importante burócrata de Almanzor, es mencionado el puente. La «Jornada del foso de Toledo» es el nombre con el que se conoce dicha sublevación y de donde se cree que proviene la conocida frase de: «pasar una noche toledana»

Puente de Alcántara

En el año 858-859, el puente de Alcántara sufrió un derrumbe causado por una orden de Muhammad I. El emir decidió castigar a los toledanos que se había revelado contra su emirato. No pudo apoderarse de la ciudad pero si del puente. Dio la orden de minarlo y luego fingió su marcha. Los sitiados fueron de inmediato a tomar el puente, momento en el que este se derrumbó causando la muerte de muchos de ellos. Tras la catástrofe vino la reconstrucción. De la primera, no se sabe con seguridad el nivel de daños ocasionados ni en qué lugar del puente ocurrió y de la segunda, es posible que se realizara una reconstrucción provisional. También ha distintas opiniones sobre si el puente fue o no destruido en su totalidad. Sobre la idea de que el puente llevara tres arcos en la construcción original, se piensa que el arco que falta, lado opuesto a la ciudad, es ahí donde se pudo minar el puente; era el punto más cercano para los ingenieros de Muhammad I.


Puente de Alcántara

En el año 932, según fuentes islámicas, el puente de Alcántara de nuevo sufre las consecuencias de otra revuelta protagonizada por los toledanos. Fue con el califa Abd al-Rahman III. Durante los tres años que duró el asedio a la ciudad, mandó destruir parte del puente y una vez tomada esta lo mandó reconstruir. De esta época se piensa que es el pequeño arco de herradura del puente.

Puente de Alcántara
La primera reconstrucción importante se piensa que fue a finales del siglo X. La llevó a cabo Alef, hijo de Mahomat Alamerí, alcalde de Toledo que había sido nombrado por Almanzor. La obra se terminó en el año 997, según consta en una inscripción que hay en el arco de entrada a la ciudad. Es una placa conmemorativa que mandó colocar el rey Alfonso X «el Sabio» en el año 1259, haciendo referencia a la reconstrucción que mandó realizar Almanzor.

Inscripción en el puente de Alcántara que conmemora la reconstrucción llevada a cabo por Almanzor. Lamentablemente, alguien que quería mucho a Loli tuvo la grosería de manifestarlo justo en la placa

Puente de Alcantara.Toledo

En los años 1205, 1211 y 1258, el puente vuelve a ser protagonista de nuevas desgracias, causadas por las importantes crecidas del Tajo que tuvieron lugar en los años citados. La crecida de 1258 fue la más importante, y en esta restauración se construyó el torreón situado en el extremo del puente que da a la ciudad. Está almenado en su base y en la cima. La reparación se hizo durante el reinado de Alfonso X el Sabio.

Puente de Alcántara


En la fachada del torreón que mira hacia la ciudad, hay una placa conmemorativa de la reconstrucción del puente de Alcántara realizada en el año 1259 reinando Alfonso X el Sabio. Consta de 29 líneas y en ella se recoge, además de la conmemoración de la reconstrucción, el resumen-traducción de la inscripción conmemorativa de las obras ordenadas por Almanzor. La lápida aparece fechada en cinco cómputos de años distintos: año de la Encarnación (o Era Cristiana) 1259, Era de Cesar (o Era Hispánica) 1297, Era de Alejandro (o Era de Atenas) 1570, Era de Moisés 2651 y la Era de los Moros (calendario árabe) 657. Sobre ella figura una inscripción que data de 1575 conmemorando su reparación por orden de Felipe II. Referencia de este dato: http://mavit.toletho.com/ficha.php?inventario=130


El restaurador fue Juan Gutiérrez Tello.

En 1484, los Reyes Católicos modificaron el torreón. Por eso, cuando cruzamos el puente, en dirección a Toledo y llegamos a su altura, veremos, sobre un arco de medio punto, el escudo de los Reyes; hay que hacer una observación: falta el símbolo de la granada porque en esa fecha aún no había concluido la Reconquista.

Puente de Alcántara
Dentro del torreón, encontraremos otro arco de herradura apuntado decorado con el relieve de la imposición de la casulla de San Ildefonso.

Puente de Alcántara 


En la fachada interna, hay una Inmaculada Concepción.


Puente de Alcántara
El torreón o puerta de entrada oriental, es un arco triunfal de estilo barroco. En 1721 sustituyó al anterior dado su estado ruinoso. En la decoración de la fachada externa hay un escudo de armas con las águilas imperiales, aunque le faltan las dos cabezas. Al parecer fueron alcanzadas por un rayo.


Quiero terminar esta entrada con la descripción que hace Amador de los Ríos Villalta en su libro «Monumentos arquitectónicos de España. Toledo. Madrid. 1905» En la introducción dice así:

Por los recuerdos que despierta y anima, por el número, la variedad y la categoría de los monumentos que atesora; por el ambiente singular que se respira en ella, y por el aspecto que presenta aún, a través de las edades –tantas y tan repetidas veces− y en tan diversos tonos ha sido ensalzada la legendaria TOLEDO, y en tantas ocasiones proclamada la más interesante y la más famosa entre las ciudades de nuestra España, que pálido sin duda habrá de parecer cuanto hoy se diga de la egregia matrona, cuyos vetustos y descompuestos despojos la admiración de propios y de extraños causan.

jueves, 5 de septiembre de 2019

RESTÁBAL. LONJA DEL PESCADO

Restábal. Lonja de Pescado

Hoy, volviendo a la niñez, con los recuerdos algo difuminados, éstos devuelven a mi memoria esos días en que la lonja era un puro bullicio cuando por las mañanas se vendía el pescado. El edificio fue construido sobre los años 30 del s. XX (información que no he podido contrastar) y se encuentra en el Barrio Bajo del pueblo, en la Calle Real. Por fortuna, el edificio se mantiene en pie y hace unos años fue restaurado dejando a la vista los vestigios de la antigua Fuente del Camino Real, hoy desaparecida. La Lonja es un pequeño espacio cuadrado, con arcos en tres de sus fachadas, de los cuales dos de ellos son puertas de entrada al interior. La decoración exterior está realizada con cerámica nazarí. La cuarta fachada no existe, porque la lonja está adosada a un gran muro que se piensa puede ser una torre de alquería, construida durante la ocupación musulmana y con función defensiva.  (Se podría interpretar como una torre de alquería andalusí, posiblemente nazarí, época en la que parece que el pueblo de Restábal recibió una atención especial en cuanto a su defensa) 


Nocturna. Antigua lonja
Lonja de pescado
La fuente estaba ubicada en el mismo emplazamiento que hoy se encuentra la Lonja del pescado. Fue construida en el siglo XVIII, una época en que las familias adineradas y nobles de Granada se instalaron en este entorno. Construyeron casas imponentes con escudos nobiliarios que nos han dejado como legado. Gracias a su restauración, aparecieron las huellas de los símbolos que decoraron la fuente, vestigios que hoy podemos apreciar en el interior de la Lonja. La fuente tomó el nombre del antiguo Camino Real, por encontrarse en las inmediaciones de este. Entraba a Restábal bordeando el río de Las Albuñuelas, y pocos metros antes de confluir este con el río Dúrcal, el camino se desviaba hacia el pueblo pasando bajo el puente que lleva la carretera hacia Talará (GR 3204), subía la “cuesta del río”, nombre popular que siempre se ha utilizado para llamar a este tramo de la calle Real, y atravesaba el pueblo por la calle mencionada dando continuidad al Camino la calle Ermita.

Esquema que marca los adornos que fueron descubiertos durante la restauración
Restábal. Lonja de Pescado
La pared frontal sobre la que se construyó la fuente se realizó con sillares de piedra arenisca, un tipo de piedra labrada en varias de sus caras que se utiliza en la construcción. A derecha e izquierda de la lonja, hay dos volutas esculpidas en los sillares.

Detalle de la voluta en el lado izquierdo de la lonja, según miramos
Restábal. Lonja del pescado


En el interior, en la parte frontal, hay tres agujeros que serían los caños por donde salía el agua de la fuente. Las piedras por donde emanaba el agua son más grandes que las demás y llevan un borde redondo en la parte superior. Debieron estar adornadas con tres siluetas: la central se asemeja a un personaje, tal vez ilustre, tal vez en homenaje a la persona que la mandó construir y las otras dos, pudieron ser mascarones por lo que se puede apreciar en el lado izquierdo según miramos.


Agua que ya no brota
Restábal. Lonja del pescado



En la parte superior quedan los restos de un escudo real muy desgastado. 


Escudo Real
Restábal. Lonja del pescado


Por desgracia la información es muy escasa, lo que dificulta la búsqueda de datos relacionados con las construcciones de la antigua fuente y la actual Lonja.

La calle Iglesia a través de los arcos de la Lonja del pescado
Restábal. La Lonja del pescado

Para terminar esta breve entrada cito una leyenda que transcurrió en la Lonja del Pescado, una historia de amor con un final trágico:

Miguel era uno de los pescaderos que hacía el camino de Motril a Granada cargado de mercancía y solía parar en el pueblo de Restábal para vender pescado. Miguel era un buen mozo, de cuerpo fuerte y mente clara, que con su verborrea de vendedor ambulante tenía encandilada a más de una moza del lugar. Un día, cuando se encontraba vendiendo en la Lonja, apareció una preciosa muchacha de ojos azules, piel clara y pelo rubio como el trigo de los llanos del Temple. Era la primera vez que la veía por el mercado y recibió un flechazo de Cupido en pleno corazón. La joven asistía acompañada de una ama que la vigilaba muy de cerca y controlaba todo lo que pasaba a su alrededor. Tras comprar unas deliciosas quisquillas de Motril, dos pulpos y una buena brótola, el ama se acercó a pagar su mercancía a Miguel y este, sin quitar ojo a la muchacha, preguntó por el nombre de la chica:
–No es cuestión que te importe, pescadero... tú a lo tuyo. ¡Y deja de mirar de esa manera que es mucho hueso para tan poco perro!
–Solo preguntaba por el nombre de la bella dama... No es para ponerse así, pero si para probar el hueso hay que morder a la rata, pues se muerde.
La chica no pudo reprimir una sonora carcajada y el ama la miró reprobando su actitud. Tras hacer un mohín con la boca, la mujer le contestó a Miguel:
– ¡Ten cuidado donde pones tus ojos y lo que escupe tu boca... puede que te atragantes con las palabras!
Dicho esto cogió a la chica de la mano y dando media vuelta subió por la calle como alma que lleva el diablo, pero la muchacha, antes de partir, le guiñó un ojo a Miguel. Instantes después, Encarna, otra de las clientas de Miguel, a la que apodaban ‘La Lechuza’, por estar siempre mirando con sus ojos saltones la vida y milagros de los vecinos de la villa, le informó de quien era aquella joven.
–Es la benjamina de uno de los poderosos señores de la villa, de esos con blasones en la puerta, y dicen las malas lenguas que es muy influyente en la capital y que tiene muy mal genio.
Miguel se quedó pensativo, pero al pronto volvió a preguntar por el nombre de la muchacha.
–Se llama Rocío y está aquí por una rara enfermedad que padece. Los médicos le han recomendado a su padre estos aires, que le hacen bien para su salud.
Miguel sonrió y tras finalizar la venta de pescado se dirigió a casa de Rocío, donde ‘La Lechuza’ le había indicado, topándose con un precioso jardín colgado de una parata de tierra mirando al Valle. Ni corto ni perezoso se subió por el muro de piedra hasta la parte superior de la parcela, viendo como Rocío se encontraba sentada en un banco con un libro en sus manos, que cerró cuando vio a Miguel. Él la observó desde el filo del muro y los dos se quedaron mirándose unos instantes, hasta que ella se acercó y le dijo:
–Mucho te estás arriesgando viniendo aquí. Si mi padre te descubre, te mata.
–Estoy muerto si tú no me amas.
Rocío se acercó y le contestó:
–Desde que te vi en la Lonja, algo en mi pecho está hirviendo y creo que es por ti.
–Pues mi corazón, señora, salta de amor cada vez que esos ojos azules me miran.
Desde aquel momento, los do jóvenes aprovechaban todo el tiempo posible para declarase su amor y el lugar elegido para hacerlo era un milenario algarrobo situado en el Camino Real, a la salida hacia Motril, que con sus ramas y tronco retorcido en mil brazos era perfecto como escondite, convirtiéndose aquel imponente árbol en mudo testigo de sus promesas. Así pasaron los días del estío hasta que un día el ama intuyó que algo pasaba con Rocío y la siguió sigilosamente hasta el algarrobo. Y viendo que el encuentro de la muchacha con el pescadero podía hacer peligrar su trabajo y algo más en la casa del noble, decidió sincerarse con el mayordomo, que le recomendó transmitir un mensaje claro y efectivo al pescadero. La trampa se preparó en el mismo lugar de sus encuentros y allí, entre las ramas, se escondió el capataz para darle un escarmiento al muchacho, pero la cosa se le fue de las manos y el muchacho derramó su sangre y su alma en aquel lugar. Cuando la noticia llego a Rocío su corazón se partió en mil pedazos, agravándose muy seriamente su enfermedad. Y en una tarde de septiembre, cuando el sol se estaba poniendo por los montes de Nigüelas, una sombra tapó su lectura en el jardín de la casa solariega. Ella, confundida, se levantó para ver quién era y una amplia sonrisa apareció en su rostro, soltando una palabra que se llevó el viento:
–Tú...
Poco después, la vieja ama, al no ver a la muchacha en el jardín, se imaginó que estaba de nuevo, como tantas otras veces, junto al algarrobo milenario llorando su amargura y fue a buscarla allí acompañada por el capataz. A la mañana siguiente encontraron al ama y al capataz ahorcados junto al algarrobo. Una raíz gruesa les rodeaba a ambos el cuello. Muchos dijeron que fue el padre de la chica, otros que fueron bandoleros para robarles, pero lo cierto es que Rocío nunca apareció y que desde entonces, al atardecer, algunos labradores han oído risas y susurros de amor junto al milenario árbol.

De José Manuel Fernández. LEYENDAS DE NUESTROS PUEBLOS. IDEAL. Viernes 24.05.13


Restábal. Lonja del Pescado

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